miércoles, 17 de septiembre de 2025

THUNUPA EL VISITANTE -CUENTO.

THUNUPA  EL VISITANTE

Thuñ Wata

Hacia oriente, montañas blancas abrazan este enorme espacio de agua, a poniente se confunde con el cielo.

La rivera de este mar, es una bahía, como el arco de un círculo, amplio, es una playa diferente.

En ese espacio atracan muchas de naves, que llegan de diferentes lugares de aquel mar interior.

El puerto es paralelo a la costa, protegido por murallas de piedra, los atracaderos de las naves son firmes machones de piedra, a los que se anudan con fuertes cuerdas de maguey.

De este espacio, semicircular salen varios senderos que convergen en el palacio de las ofrendas. Toda embarcación, deja un óvolo, en la especie que trafica, algunos sal, otros harinas y tubérculos, y se llevan peces, algas, vegetales y otros productos propios de esta costa.

Esta es la Playa.

El palacio de las ofrendas, enorme, sencillo, construido en piedra rojiza

El ingreso de gran altura, tallado con inscripciones y figuras de animales y plantas.

El patio, en el que se reciben las ofrendas, empedrado. Alrededor los almacenes, de buena altura, cubiertos de piedras planas y con puertas corredizas.

Las ofrendas son registradas por los funcionarios, con nudos de los hilos que penden de los bastidores, estos hilos de varios colores, y nudos reflejan la cantidad y tipo de donación recibido. Se entrega al donador un dije de metal, que sirve para recibir alimentos y bebidas, es una forma de agradecer el donativo.

Cuesta arriba está el Templo, enorme y solemne, de piedra rojiza y blanca, su pórtico enorme, tallado con imágenes de los dioses, el enorme portal es de plata, con detalles de alabastro, lapislázuli, jade y otras piedras finas. Se accede a un gran patio, empedrado, los muros muestran cabezas pétreas clavas, de los primeros habitantes de las ciudades, destaca la cabeza de un hombre de cabello y barba larga, de rostro aguileño.

En medio de esta plataforma el altar, una enorme piedra monolítica, enchapada preciosamente, en cuyo centro se encuentra incrustada una caja de lapislázuli y plata.

La rodean 5 sillas de piedra.

En los flancos del templo y del puerto, se extiende la población. Las viviendas construidas siguiendo la línea de la rivera, con puertas hacia el mar, muros de piedra, cubiertas de laja y paja, puertas corredizas de madera de cactu, porosa y de color claro, el dintel de piedra, el umbral conformado por una loza de piedra negra. El interior sobrio con plataformas que conformaban los lechos cubiertos de pieles de camélidos y coloridos tejidos.

En lo alto de una colina se encuentra la sede del poder, amplia y sencilla en ella habitan los dirigentes principales, elegidos por las cinco ciudades, son cinco, con sus respectivas familias, su mandato dura también cinco años solares. Este año solar llamado Sook, tiene 18 meses de 20 días y uno de 5, con un desfase que se iguala cada 50 ciclos solares. Los eventos astronómicos más importantes son, la Noche Larga y el Día Largo.

El mes de 5 días llamado Kaulli, se sitúa en el tiempo seco y frio, en él se celebra la fiesta importante de la Noche Larga, es el tiempo de peregrinación a la Isla Santuario de Jhis Wata, el tiempo de cambio de las autoridades cada quinquenio. La celebración del Día Largo, en los días cálidos y lluviosos, está dedicada a los niños y se realiza en cada ciudad y poblado.

El tiempo se cuenta mediante un circulo de metal, alineado al movimiento del sol. En este círculo son puntos opuestos la noche y el día más largos. Se inscriben con signos especiales el camino de la luna y de la Estrella Brillante, se encuentra en el muro principal del templo de Jhis Wata.

Esta es la ciudad de Thuñ Wata, junto a ella están otras cuatro de igual importancia, situadas alrededor de este mar interior. Esta ciudad tiene cierto rango pues en ella se encuentra la sede del poder. Es el domicilio de los cinco gobernantes de las ciudades.

Los cinco tienen importantes responsabilidades: la administración de las ofrendas, el cuidado del templo, de la isla santuario de Jhis Wata, la Escuela de Sabios, además de la administración y distribución de alimentos, materiales e insumos para la totalidad de la población, pasando por la regulación urbana y arquitectónica.

Sus vestidos son sencillos igual a todos los pobladores, solo visten de manera especial en las grandes celebraciones de Kaulli.

 

Las dos grandes ceremonias y una tercera

El ciclo ritual señala dos grandes celebraciones: la Noche y el Día Largos, a la que se añade cada cinco años la Nominación de Autoridades.

La celebración de la Noche Larga, se realiza cuando el sol se aleja, en la isla santuario de Jhis Wata, en el mes corto de Kaulli.

Más que fiestas o celebraciones, son ceremonias rituales, para todas las pobladoras se prepararan con antelación.

En la de Nominación de Autoridades, los pueblos de los elegidos, preparan convites y convivencias, pero en la ceremonia de Nominación los rituales son solemnes y herméticos que finalizan con danzas y música.

Para esta ceremonia, los nominados portan en la cabeza una cofia de oro, engalanada con finas plumas de suri y de extrañas y coloridas aves de las tierras bajas. La cofia decorada con discos de nácar marino, jade de las minas de cobre. La túnica confeccionada de fibra de alpaca y llama, a media pierna, con diseños de aves, jaguares y serpientes. La capa de nominación increíblemente hermosa, completamente tejida con plumas de color sobre urdimbre de algodón, creando diseños complejos y hermosos, el interior de la prenda cuidadosamente tejida con alas de pequeños murciélagos negro azulados.

Los cinco Nominados también llevan una máscara en forma de T, que cubre la frente y la nariz, confeccionada en oro fino, ricamente decoradas con verde jade, lapislázuli y nácar. Llevan grandes pendientes en las orejas, y 21 dedales de oro en los dedos de pies y manos, cada uno con determinado diseño y significado especial. El pectoral circular confeccionada con metales en este orden: oro, plata, oricalcum y cobre. Anchos brazaletes y canilleras protegen sus extremidades, las sandalias son de cuero de taruca con pendientes preciosos. El peinado sencillo, de varias trenzas recogidas. El vestido de las esposas parecido en magnificencia y riqueza, lo distintivo es el peinado, los largos cabellos intrincadamente trenzados, recogidos con cuentas de oro, de varias formas, de tal modo que parecen velos, en la frente llevan un sencillo cintillo tejido.

Los vestidos de los pobladores muy parecidos, aunque sin las decoraciones preciosas.

En la ceremonia anual e Jhis Wata, las capas ceremoniales de los sacerdotes son atemorizantes, confeccionadas con pieles de jaguar y pumas, forradas con pieles de vicuña y alpaca, rematadas con colas de zorros rojos a manera de flecos, con zarpas de jukumari a manera de hombreras. La túnica de cuero de taruca y adornos romboidales de metales preciosos. El tocado de oricalcum y oro, decorado con largos cuernos de taruca y plumas de colores.

 

EL Visitante

Un día el reapareció, como hace mucho tiempo, bajó de la montaña, llevaba un traje largo blanco, era barbado y de buena estatura, delgado y edad indefinida. Marcaba su marcha con un cayado muy largo y plateado, aunque no era de plata.

Se sentó en una dela sillas del altar, y observo desde su altura el poblado.

De pronto arribaron los dirigentes y sus familias, solo lo miraron y se fueron.

Varios jóvenes trajeron agua y alimentos, vestidos y mantos, joyas y plumas. Dejaron en el altar y se fueron.

Llegó la noche.

El seguía sentado frente a los dones que le ofrecieron y que no tocó, ni consumió, apenas bebió.

Llegó la noche, de luna clara.

El atrio se fue congestionando de personas, los dirigentes llegaron y se pusieron de hinojos junto a las cinco sillas.

Se encendieron las teas, e inicio un cantico, suave largo y solemne, niños, mujeres y varones la entonaban.

De pronto la luz aumentó en intensidad, y el parecía brillar, se levantó y parecía enorme, su pelo gris brillaba, los canticos se agudizaron, y todos cayeron al suelo.

El hablo en un lenguaje extraño, con solemnidad y lentitud, como arrastrado las palabras, como susurrando.

Antes

Hace muchísimo tiempo llegó el, como hoy, con el mismo vestido y el mismo cayado refulgente.

Encontró a los pobladores semidesnudos cobijados en las cuevas que rodeaban al hermoso lago, hacía poco que los grandes dioses se convirtieron en montes, después de sus luchas y peleas poderosas, hacía poco que la gran montaña quedo descabezada.

Él era el último en visitar a la gente, a su pueblo.

Habitó entre ellos.

Trabajo con ellos. Les dio los rudimentos para cazar, pescar, para labrar la tierra y domesticar animales y plantas.

Con ellos cultivó papas, ocas, ollucos, lisas y quinua; de mil formas, colores y sabores.

 

Con ellos domesticó a llamas y alpacas, dejando en reserva a vicuñas y huanacos.

Trajo consigo el blanco maíz y enormes konas para moler los granos.

Enseñó a aprovechar las noches frías para conservar papas, ocas y ollucos.

 

Construyó viviendas y almacenes, puertos y espacios para la convivencia. Trabajó la piedra, la pulió y talló.

De las entrañas de la tierra enseñó a extraer finos metales oro, plata y cobre y oricalcum.

Y los pueblos alrededor del lago, prosperaron y fueron felices.

Él se fue.

 

 

 

 

Despues….

POSIBLE MAPA DE THUÑWATA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Después de investigar, averiguar, inferir y mucho pensar, propongo el presente mapa de Thuñ Wata, en un tiempo muy pasado, cuando el actual Lago Titicaca, no estaba conformado como lo conocemos y los dioses aún visitaban la tierra.

El territorio alrededor del Gran Lago llamado Maxhin Cota, tenía cinco grandes ciudades:

·          Thuñ Wata, era la más importante y daba nombre a esta gran comunidad,

·          Al este se encontraban Thok Wata y Puncani,

·          Al norte Chistani Wata,

·          Al oeste Caranllapi.

Dos ciudades itinerantes Eu Wata y Kalachuca, comunicaban con el gran océano o Paqh Qota.

Dos poblaciones en medio del erial de las tierras altas: Korpullapi y Okallapi.

Y otras dos que comunicaban con las tierras bajas eran:  Samarchojña Y Uyacani, se encontraban a los pies del enorme y majestuoso Kuru Suni, que eran los cuerpos petrificados y coronados de nubes, de los dioses.

La Isla e Jhis Wata, sede del templo principal y de la Escuela de Sabios

La Isla de Tsiri y otras pequeñas eran almacenes y descansos en las travesías lacustres.

 

 

CIUDADES, POBLADOS, CAMPAMENTOS Y SANTUARIO

Territorios del MAR DE AGUA

CIUDAD COSTERA

POBLADO EN TIERRA

CARACTERISTICAS

I

Thuñ Wata

 

Sede del poder

II

Punkani

 

Puerto de entrada de las ciudades de Korpullapi y Okallapi

III

Thok Wata

Korpullapi

Metales

 

 

Okallapi

Piedras

IIII

Chistani Wata

 

Samar Chojña

Frutas tropicales. Plumas, pieles. Cañas y tacuaras. Aves y mamíferos.

Uyacani

V

Caranllapi

Eu Wata

Dos ciudades/ campamento itinerante

Productos marinos

 

 

Kala Chuca

VI

SANTUARIO Jhis Wata

 

 

Situado en una ISLA, en medio del Gran Lago

 

Las riveras lacustres hervían de actividad, los puertos de las grandes ciudades, recibían y despachaban cientos de barcos.

Y asentada elegantemente sobre una colina se encontraba Thuñ Wata, la ciudad del poder, magnífica, reluciente al sol por las piedras pulidas de sus construcciones, era la más importante pues a este lugar llegó hace un millón de soles, el peregrino, el visitante.

Esta ciudad tenía otras dependientes alejadas del lago.

Una era Korpullapi situada a tres días de camino, que proporciona nobles metales, para el culto y el ornamento.

Estaba Okallapi, en medio del altiplano de la cual se traen enormes y finas piedras para las construcciones.

De la gran ciudad de Chistani Wata, situada en la margen opuesta de Thuñ Wata, dependen las ciudades selváticas de Samar Chojña, Uyacani y otras menores que abastecen de frutos, plantas medicinales, plumas, pieles y las inapreciables tacuaras, cañas y semillas para construir los instrumentos de música importantes en las fiestas y rituales.

De la ciudad de Caranllapi, situada al poniente, dependen los productos marinos, pues influye y controla a dos ciudades/campamento itinerantes llamados Eu Wata y Kalachuca que van y vienen del mar grande.

Más al sur se encontraba Thok Wata, ciudad magnifica, que tiene control sobre la rivera austral del gran lago.    

 

 

 

 LA ISLA DE JHIS WATA

Si bien Thuñ Wata, es la sede del poder, la ciudad isleña de Jhis Wata, es el santuario, al que se peregrina para el ritual de la Noche Larga, una vez al año.

La ciudad es sobrecogedora, toda de piedra blanca y roja, pavimentada de piedra negra, sombreada con kiswaras, queñuas y sewencas. Rodeada de andenes de cultivos de maíz y otros alimentos, en ella habitan los sabios sacerdotes y sus discípulos, que leen las estrellas y conocen el ciclo de las aguas y de las lluvias. Saben con exactitud los tiempos de sembrar y cosechar, de guardar y transformar. Experimentan con tinturas para las telas y preparan remedios para todos los males que se conocen. Más que un santuario es un gran laboratorio.

Los discípulos son jóvenes de entre 15 a 20 años, pasan un año entero en la isla.

En la parte posterior al puerto se encuentra la ciudadela de las mujeres, en ella trabajan y enseñan las Kokoba Koasi[1], mujeres hábiles y sabias que instruyen en el tejido, el teñido e hilado de las fibras de camélidos y el algodón que llega de tierras bajas.

Una gran responsabilidad, es enseñar y practicar la especialidad del nacimiento, los cuidados de las mujeres que dan a luz, son médicas y su edad supera los veinte años, este aprendizaje dura también un año, al final el cual vuelven a sus ciudades y aplican sus conocimientos

Hay fundiciones y hornos para cocer los utensilios, talleres para trabajar instrumentos y tejer las plumas y curtir los cueros de animales exóticos traídos de las selvas y tierras bajas. Allí se preparan bebidas especiales a partir del maíz y otras semillas y flores.

En lo salto de la isla se encuentra el santuario, construido como una pirámide de siete terrazas, en cuya cúspide se encuentra una laguna en forma de cruz cuadrada, que siempre tiene agua limpia y sirve para observar el cielo y conocer el tiempo de las heladas, las lluvias y preparar las siembras y el ciclo ritual.

La laguna se llena en la estación húmeda, junto a ella hay grandes depósitos para recoger agua, gran parte de la pirámide es en realidad un gran depósito de agua, que se distribuye con precisión en la estación seca. Las nieves estacionales, se guardan como hielo en los depósitos de la pirámide.

La forma de guardar hielo es una labor muy delicada, pues cada cubículo pétreo se debe cubrir con paja seca, y entre ella se deposita la nieve congelada, en los días de nieve hay una gran actividad en la pirámide y en las edificaciones circundantes, pues todos almacenan la nieve congelada de similar manera, para luego emplearla en el riego y la higiene.

Estas estrategias de conservar hielo, también se debían al visitante.

 

La escuela de navegación

En la isla Jhis Wata, un espacio muy especial para los pobladores de las ciudades alrededor del mar interior, se encontraba la Escuela de Navegación, llamada Utsuña Kuyag[2], es decir el lugar donde los hombres se preparan para navegar sobre las aguas del lago.

Está construida sobre las mismas aguas a modo de palafitos, pero sobre robustos cimientos de roja piedra, es un conjunto arquitectónico complejo, las habitaciones o módulos eran individuales en número de cuatro y rodeaban a una mayor que era como un santuario o un salón de dimensiones respetables.

En los cuatro módulos que la rodean habitaban y se preparaban los estudiantes, en ellos duermen y trabajaban en la fábrica y réplica de los aparejos necesarios para las prácticas de navegación.

Todo el conjunto está rodeado de agua, muy conveniente para el aprendizaje, en realidad los aprendices tienen acceso inmediato a las aguas.

Los responsables de la instrucción son los Yqui Hanigo[3] hombres de mediana edad, fuertes y expertos en la navegación, grupo numeroso, que por turnos, que atiende y examina a los aprendices, pues ellos continúan con su actividad sobre las aguas para transportar personas y productos a las ciudades y poblados.

La instrucción se realiza sobre las mismas aguas, el instructor explica manipulando aparejos y elementos sobre la embarcación, desde ella explica cómo deben anudar, orientar y construir la embarcación.

Hay dos clases de embarcación:

01.- Para navegación de cabotaje, son pequeñas íntegramente construidas de totora, algunas son individuales, en ellas el navegante monta sobre la nave cual fuera un tronco y sus piernas ingresaban al agua y facilita la maniobrabilidad de la pequeña embarcación; con ellas pueden navegar pequeñas distancias principalmente para recoger totora, khocha yuyus, huevos de huallata, parina y otras aves y también pescar a muy pequeña escala.

Esta embarcación personal se usa con mucha frecuencia, su construcción es sencilla, su duración no es prolongada, pero se compensa con la facilidad de su construcción.

También hay otra, más elaborada, puede transportar hasta una familia, cuenta con proa y popa terminadas en punta curva hacia arriba, y una vela que puede ser de un tejido o de la misma totora, así como remos de madera, sirve para transporte de corta distancia, dependiendo del punto de partida podía ingresar hasta Jhis Wata.

02.- La otra para navegación a distancia, transporte de personas y productos. Su construcción es más compleja y exige materiales de las selvas de tierras bajas.

Estos materiales son principalmente troncas de grandes árboles.

                          

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta embarcación tiene una plataforma, formada por varios troncos sobre la que se erige uno o dos mástiles, en los que se coloca una enorme pieza de tela muy decorada, de vivos colores con diseños de gran significado, que puede ser cuadrada o triangular, es el principal medio de propulsión de la embarcación complementada con largos remos de paletas anchas.

La embarcación es compleja, pues tiene una cabina en la que descansaba la tripulación y se guardan los productos, cuenta con un ancla de piedra tallada con caprichosas formas, con tecnología apropiada para ese tipo de aguas, acondicionada para atracar en playas poco profundas.

Pero lo mejor, es la impresionante forma de navegar que inventaron con la ayuda del visitante, llamado por ellos  QIRI T’HUYU (trozo de madera para mover o agitar) que consiste en  tablones colocados entre los troncos de proa y popa,  al subir y bajar estos aditamentos, se controla la dirección de la balsa, un sistema tan eficiente que se puede navegar incluso contra viento, embarcaciones con este sistema  son la clave para el transporte en el mar interior y en consecuencia para el éxito de esta singular cultura lacustre. Muchos pueblos aprendieron de ellos esta tecnología, algunos a orillas del mar mayor, es decir el océano, aplicaron con éxito y sus incursiones fueron prolongadas llegando incluso a perdidas islas en medio de esos mares.

Todos estos conocimientos milenarios y útiles fueron revelados por el visitante. El en su pretérita y primitiva visita enseño y recomendó su utilización para avanzar y crear esta increíble civilización.

 

 

Ahora está aquí….

Y después de tantísimos años, siglos y siglos, vuelve a este prospero reino del lago.

Su llegada sorpresiva, llama la atención de la población, principalmente de los sacerdotes y dirigentes.

En la celebración pasada del gran ritual anual de la noche larga, los sacerdotes interpretaban los sentimientos de la deidad, ellos observan y “leen” la forma de consumirse las ofrendas, el olor, el color es importante para conocer su conformidad.

Pero desde hace varios años estas lecturas no son favorables, todos se preguntan cuál la razón del descontento de la divinidad, revisan las ofrendas, repasan la forma de ofrendar, la hora, el lugar, la orientación y todos los detalles que son importantes. Pero desde hace siete años, las ofrendas no son bien recibidas.

Hasta que apareció, hasta que llegó.

Están atónitos, sorprendidos, preocupados y temerosos.

El sacerdote principal llama a los regidores. Estos presurosos llegan se sientan en el piso en actitud humillada y silenciosos.

Uno de ellos se dirige al visitante.

-       En qué fallamos…. en que nos equivocamos, todo lo hicimos bien, ofrendas y sacrificios, el templo principal es magnífico. La gente vive tranquila y feliz…el lago y los territorios circundantes producen sus mejores frutos.

El solo mira, no responde.

Deciden un encuentro por la noche, a la orilla del lago.

 

La reunión a la orilla del lago

 

El espacio estaba iluminado por la luna, una luna llena, blanca, brillante, enorme.

El cielo tenía un color azul, azul cobalto, azul oscuro.

La pira ceremonial se elevaba sobre una plataforma de piedras, con una base de   paja seca, sobre ella, almohadones de yareta y finalmente ramas de tola.

Los sacerdotes se encontraban de pie, con largas vestiduras de materiales muy finos, en semicírculo, la rivera del lago cerraba el espacio.

Las mujeres se encontraban en otro semicírculo, sentadas sobre sillas de piedra, cubiertas con mantones de brillantes colores, prendidos con agujas de oro, plata, nácar y jade. Entonaban un cántico animado pero solemne y sereno.

Entre la pira ceremonial y los sacerdotes se encontraba un ara de maciza piedra, sobre ella se encontraba la ofrenda, contenida en vasijas de cerámica decorada y jarras de oro, plata y oricalcum.

El tiempo avanzaba y la luna llegó al cenit.

El sacerdote principal, envuelto en su alba vestidura, inicio un cantico, suave primero, que paulatinamente subía el tono y al final con una voz de orden, pidió al viajero acercarse a su presencia.

El viajero de elevada estatura, vestido de blanco coronado con una cofia también blanca y cuyas largas barbas canosas mecía el aire del lago, se presentó, y habló:

-       ¿Dime, sacerdote de los dioses de los montes, de los ríos, lagos y montañas, cual es el motivo, para llamarme a esta ceremonia?

             ¿Acaso no saben que soy mensajero de esos dioses a quienes obedecen?

-       Toda mi labor fue, realizar la voluntad de ellos. ¿Acaso no recuerdan como los encontré hace muchos ciclos solares?

La concurrencia escuchaba la voz del viajero, que vivió entre ellos hace mucho tiempo.

-       Estás en lo cierto-contestó

-       has enseñado a nuestro pueblo, conocimientos que ni siquiera sabíamos que existían, nos diste la fórmula no solo para quitar la amargura de nuestro mejor alimento, sino para cultivarla en determinado tiempo y secar las papas para conservarlas por largo tiempo.

-       También a interpretar los signos de la naturaleza; a manejar el agua, para nuestros sembrados, a producir maíz de diferentes clases y colores unas para el alimento, otras para preparar chicha y otra para medicina.

-       Estas enseñanzas nos abrieron el camino para vivir bien y para compartir.

-       También nos has guardado de la furia del fuego interior de las montañas, que varias veces han destruido nuestras ciudades.

-       Pero no era necesaria tu participación en las decisiones del pueblo, principalmente en la elección de sus representantes, autoridades, príncipes y chamanes.

El hombre habló:

-       Mi estancia entre ustedes, fue una misión, el enseñarles fue un deber, pero el dejarlos es mi responsabilidad. No soy juez. No los juzgo. Solo veo lo que hicieron…

-       En este tiempo que no me vieron…yo los vi, avanzaron, progresaron, hasta que llegó el momento de definir quién iba a mandar y quien iba a responder a las deidades y quien debía enseñar.

-       El modo de elegir a esas personas fue bueno y todos participaron…pero cuando ya fueron bastantes y los bienes se multiplicaron comenzaron las disputas, pero también lo hicieron bien, eligieron representantes de los cinco lados, para que no haya peleas.

-       A los maestros los eligieron en razón de sus aptitudes, a los sacerdotes en respuesta a su espiritualidad a su poder de reflexión y de conocimientos especiales….

-       Como verán parece que todo está bien …hasta hoy. Y está bien.

-       Sin embargo, descuidaron a los ancianos, que permanecen solos y hambrientos, mientras sus hijos prosperan en vuestras ciudades y aldeas. Confundieron el culto y el ritual, exageraron las ofrendas.

Silencio total, sólo el sonido de las aguas sobre las rocas…solo el aire…solo eso.

De este silencio pesado, nació un murmullo suave, que iba subiendo lentamente, hasta convertirse en un sordo rugido…se enfurecieron, pues ellos casi perfectos no podían soportar semejantes improperios, le gritaron:

-       tú mismo has dicho todo lo hicimos bien….

-       los ancianos tienen que morir pues su ciclo ha concluido…

-       los rituales y las ofrendas, son solo nuestra manera de agradecer a los dioses, somos tan prósperos que podemos dar de los bienes que producimos…

-       ¿Acaso no aplicamos tus enseñanzas, en el crecimiento de nuestro pueblo?

-       ¿Qué vienes a recriminar?

-       ¿Nuestra prosperidad?

-       ¿Nuestra forma de retribuir a los dioses?

-       ¿Somos acaso injustos, en la distribución de alimentos?

El visitante replico:

-       Vuestras palabras están llenas de orgullo y soberbia, de autosuficiencia y egoísmo.

-       Por lo que dices…parece que todo los has logrado, tú y tus allegados…tu orgullo y soberbia no te dejan respetar a los ancianos ni a los dioses.

-       Vuestras ofrendas son los sobrantes de vuestra abundancia, en consecuencia, su valor es escaso.

-       El abandono a los ancianos es producto del orgullo y egoísmo, no eres solidario en consecuencia no puedes ser justo….

Dio vuelta y comenzó a caminar….

 

 

 

 

La rebelión

Los dirigentes lo siguieron y detuvieron.

Increparon, furibundos…

            - ¿Cómo puedes decir lo que dijiste, no ves que alcanzamos paz, tranquilidad y bonanza en este espacio por los dioses concedido?

            - Cómo puedes juzgarnos de injustos y soberbios? Si compartimos todo lo que poseemos…

- Estamos en contra tuya, no podemos aceptar tus críticas.

Y mientras los dirigentes increpaban al viajero…la población paulatinamente iba llegando, casi hacían pie en agua.

Todos alterados e iracundos, comenzaron a elevar sus voces, la lanzar gritos de descontento, paulatinamente fueron cercando al viajero, lo zarandeaban y jalaban.

Hasta que apareció el Sacerdote principal, vestido de rica lana de vicuña y tocado por un penacho de plumas sobre un gorro de oro, adornado con cuentas y conchas, se puso de frente al viajero, y pronunció

-       No puedes juzgar a estas ciudades, aquí representadas, con palabras lacerantes y falsas, nunca hemos sido injustos ni soberbios.

-       Nunca orgullosos ni egoístas, increpó un poblador.

-       Ni tacaños ni mezquinos, grito una joven mujer.

Los miles de presentes comenzaron a gritar

-       Eres falso…y mentiroso…eres falso…y mentiroso…

Los gritos subían, paulatinamente parecía un rugido general, que decía…eres falso y mentiroso.

La noche se iba, comenzaba el amanecer, el cielo se pintaba de naranja y blanco, las montañas aparecían entre una extraña niebla.

El rugido apagaba la mañana y su melodía de cantos de ave.

El agua tranquila como nuca, espejeaba reflejando la belleza de la ciudad.

El viajero, continuaba de pie apoyado en su argentífero cayado.

Con voz calmada, tranquila pero potente como un trueno se impuso a la multitud, y dijo

-       Efectivamente todos ustedes son como se describen, pero les falta caridad, les falta comprender la intimidad de los demás, para caminar y apoyar.

-       Son como dicen, pero no sienten, como si no tuvieran alma, están vacíos, aunque llenos de bienes y de oro.

-       Su corazón está vacío de solidaridad y compasión.

Calló.

-       Debes pagar por esta ofensa ….

-       debes ser castigado por esta calumnia….

Vocifero el sacerdote.

Los pobladores se acercaron más,

Estaban en media luna alrededor del viajero, eran ellos y el agua….

Arriba al final de la enojada muchedumbre, una anciana gritó….

-Paren …… no maltraten, no jalen al viajero

La anciana mujer vestida con sencillez, se fue acercando, la gente le abría camino, avanzó.

 

Llegó junto al viajero y beso el pie del cayado. Habló….

-       Este eterno hombre llegó a nosotros hace muchas…muchas …lunas, llegó a nosotros hace muchísimos soles…

-       Llegó como ahora sin aviso.

-       No estuve, pero si nuestros antepasados, que aún vivían en la barbarie, el enseñó todo lo que sabemos, de los cultivos, de la crianza de animales, de la navegación, de la conservación de alimentos, del bien y del mal.

Los pobladores de la ciudad escucharon silenciosos.

El sol avanzaba, trepaba por el cielo hacia el cenit. El agua tranquila, el aire tibio y limpio.

De entre ellos surgió un hombre maduro y fuerte, increpó.

-No podemos soportar los insultos y vejaciones de este viejo…ni tampoco la defensa que de él hace esta mujer…ella nos cuenta de cosas que pasaron hace milenios…no tenemos la seguridad de que este sea el mismo hombre…pues en ese caso tendría miles de años…y eso es imposible….

- Debemos alejarle de nuestro mar, de nuestras ciudades y continuar viviendo como lo hemos hecho. Acerquen una balsa…suban al hombre y amárrenlo al mástil y envíenle al agua.

 

Así lo hicieron.

El viajero atado al mástil, alzó la voz y dijo…

-Hombres prósperos, ricos y justos…me echan solo por decirles la verdad…que son todo lo contrario de lo que creen…. son excelentes …pero falta…falta sentir, amar, juzgar con el corazón…no solo con la boca y las riquezas…

-El único dios que nos alumbra tenga compasión de su orgullo y soberbia….

La balsa sin ningún impulso avanzó, el agua se encrespaba, se violentaba, se oscurecía, le acompañaban sirenas, eras varias

Cruzo el lago y termino en el otro borde, los habitantes de la ribera contemplaban aterrados.

Sin ningún esfuerzo la balsa rompió la rivera e ingreso a tierra, pero le seguía el agua y avanzó y avanzó con el agua por detrás, y paulatinamente se formó un río.

 

En ese viaje, fue encontrando a otros pequeños pueblos pobres y tristes, la llegada de un río los alegró pues con el llegaron los peces y las aves, y también plantas desconocidas para ellos.

Este viaje duro mucho tiempo. Las orillas del rio se poblaron de amables gentes, antes abandonadas por los prósperos habitantes del lago.

Al final del viaje las aguas se convirtieron en sal, tan necesaria para los habitantes, el ganado y las plantas.

En este lugar apareció por primera vez una planta con un maravilloso fruto era la quinua, llamada por ellos chisía mama[4].

El viajero se sentó a la vera del lago de sal y paulatinamente se convirtió en monte, protector de la quinua, la sal, los hombres y los animales de la región. El nombre del viajero era Thunupa.

Este monte con corazón de fuego, es Thunupa.

Hoy continua cual vigía en la inmensidad del altiplano por el norte y la blancura grandiosa del salar por el sur.

 

 

FIN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hugo Trujillo Pinto

Viernes 07 JUN 2019  11:59

 

 



[1] Kokoba Koasi, expresión creada, proviene de las palabras Uru Puneño, kokoba = madre y Koasi= agua. Cerrón- Palomino en “Uro de la Bahía de Puno” Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima 2002.

 

[2] Utsuña Kuyag, expresión Uru Puneño, que significa nuestra casa. Cerrón- Palomino en “Uro de la Bahia de Puno” Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima 2002.

[3]yqui, hanigo, palabra puquina compuesta, puede significar Señor nuestro, Maestro nuestro o Padre Nuestro. “El puquina como lengua de Tiahuanaco” Rodolfo Cerrón-Palomino. Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima 1998.

 

[4]  En área del salar de Uyuni en las poblaciones de San Pedro de Quemes, Tahua, Colcha K, Jirira, Coquesa en los canticos tradicionales de las comunidades actuales, cuando se hace referencia a la quinua se la llama CHISIA MAMA.