THUNUPA EL VISITANTE
Thuñ Wata
Hacia oriente, montañas blancas abrazan este enorme espacio
de agua, a poniente se confunde con el cielo.
La rivera de este mar, es una bahía, como el arco de un
círculo, amplio, es una playa diferente.
En ese espacio atracan muchas de naves, que llegan de diferentes
lugares de aquel mar interior.
El puerto es paralelo a la costa, protegido por murallas de
piedra, los atracaderos de las naves son firmes machones de piedra, a los que
se anudan con fuertes cuerdas de maguey.
De este espacio, semicircular salen varios senderos que convergen
en el palacio de las ofrendas. Toda embarcación, deja un óvolo, en la especie
que trafica, algunos sal, otros harinas y tubérculos, y se llevan peces, algas,
vegetales y otros productos propios de esta costa.
Esta es la Playa.
El palacio de las ofrendas, enorme, sencillo, construido en
piedra rojiza
El ingreso de gran altura, tallado con inscripciones y
figuras de animales y plantas.
El patio, en el que se reciben las ofrendas, empedrado. Alrededor
los almacenes, de buena altura, cubiertos de piedras planas y con puertas
corredizas.
Las ofrendas son registradas por los funcionarios, con
nudos de los hilos que penden de los bastidores, estos hilos de varios colores,
y nudos reflejan la cantidad y tipo de donación recibido. Se entrega al donador
un dije de metal, que sirve para recibir alimentos y bebidas, es una forma de
agradecer el donativo.
Cuesta arriba está el Templo, enorme y solemne, de piedra
rojiza y blanca, su pórtico enorme, tallado con imágenes de los dioses, el
enorme portal es de plata, con detalles de alabastro, lapislázuli, jade y otras
piedras finas. Se accede a un gran patio, empedrado, los muros muestran cabezas
pétreas clavas, de los primeros habitantes de las ciudades, destaca la cabeza
de un hombre de cabello y barba larga, de rostro aguileño.
En medio de esta plataforma el altar, una enorme piedra
monolítica, enchapada preciosamente, en cuyo centro se encuentra incrustada una
caja de lapislázuli y plata.
La rodean 5 sillas de piedra.
En los flancos del templo y del puerto, se extiende la población.
Las viviendas construidas siguiendo la línea de la rivera, con puertas hacia el
mar, muros de piedra, cubiertas de laja y paja, puertas corredizas de madera de
cactu, porosa y de color claro, el dintel de piedra, el umbral conformado por
una loza de piedra negra. El interior sobrio con plataformas que conformaban los
lechos cubiertos de pieles de camélidos y coloridos tejidos.
En lo alto de una colina se encuentra la sede del poder,
amplia y sencilla en ella habitan los dirigentes principales, elegidos por las cinco
ciudades, son cinco, con sus respectivas familias, su mandato dura también cinco
años solares. Este año solar llamado Sook, tiene 18 meses de 20 días y uno de 5,
con un desfase que se iguala cada 50 ciclos solares. Los eventos astronómicos
más importantes son, la Noche Larga y el Día Largo.
El mes de 5 días llamado Kaulli, se sitúa en el tiempo seco
y frio, en él se celebra la fiesta importante de la Noche Larga, es el tiempo
de peregrinación a la Isla Santuario de Jhis Wata, el tiempo de cambio de las
autoridades cada quinquenio. La celebración del Día Largo, en los días cálidos
y lluviosos, está dedicada a los niños y se realiza en cada ciudad y poblado.
El tiempo se cuenta mediante un circulo de metal, alineado
al movimiento del sol. En este círculo son puntos opuestos la noche y el día
más largos. Se inscriben con signos especiales el camino de la luna y de la
Estrella Brillante, se encuentra en el muro principal del templo de Jhis Wata.
Esta es la ciudad de Thuñ Wata, junto a ella están otras
cuatro de igual importancia, situadas alrededor de este mar interior. Esta
ciudad tiene cierto rango pues en ella se encuentra la sede del poder. Es el
domicilio de los cinco gobernantes de las ciudades.
Los cinco tienen importantes responsabilidades: la
administración de las ofrendas, el cuidado del templo, de la isla santuario de
Jhis Wata, la Escuela de Sabios, además de la administración y distribución de
alimentos, materiales e insumos para la totalidad de la población, pasando por
la regulación urbana y arquitectónica.
Sus vestidos son sencillos igual a todos los pobladores,
solo visten de manera especial en las grandes celebraciones de Kaulli.
Las dos
grandes ceremonias y una tercera
El ciclo ritual señala dos grandes celebraciones: la Noche
y el Día Largos, a la que se añade cada cinco años la Nominación de
Autoridades.
La celebración de la Noche Larga, se realiza cuando el sol
se aleja, en la isla santuario de Jhis Wata, en el mes corto de Kaulli.
Más que fiestas o celebraciones, son ceremonias rituales, para todas
las pobladoras se prepararan con antelación.
En la de Nominación de Autoridades, los pueblos de los
elegidos, preparan convites y convivencias, pero en la ceremonia de Nominación
los rituales son solemnes y herméticos que finalizan con danzas y música.
Para esta ceremonia, los nominados portan en la cabeza una
cofia de oro, engalanada con finas plumas de suri y de extrañas y coloridas
aves de las tierras bajas. La cofia decorada con discos de nácar marino, jade
de las minas de cobre. La túnica confeccionada de fibra de alpaca y llama, a
media pierna, con diseños de aves, jaguares y serpientes. La capa de nominación
increíblemente hermosa, completamente tejida con plumas de color sobre urdimbre
de algodón, creando diseños complejos y hermosos, el interior de la prenda
cuidadosamente tejida con alas de pequeños murciélagos negro azulados.
Los cinco Nominados también llevan una máscara en forma de
T, que cubre la frente y la nariz, confeccionada en oro fino, ricamente
decoradas con verde jade, lapislázuli y nácar. Llevan grandes pendientes en las
orejas, y 21 dedales de oro en los dedos de pies y manos, cada uno con
determinado diseño y significado especial. El pectoral circular confeccionada
con metales en este orden: oro, plata, oricalcum y cobre. Anchos brazaletes y
canilleras protegen sus extremidades, las sandalias son de cuero de taruca con
pendientes preciosos. El peinado sencillo, de varias trenzas recogidas. El
vestido de las esposas parecido en magnificencia y riqueza, lo distintivo es el
peinado, los largos cabellos intrincadamente trenzados, recogidos con cuentas
de oro, de varias formas, de tal modo que parecen velos, en la frente llevan un
sencillo cintillo tejido.
Los vestidos de los pobladores muy parecidos, aunque sin
las decoraciones preciosas.
En la ceremonia anual e Jhis Wata, las capas ceremoniales
de los sacerdotes son atemorizantes, confeccionadas con pieles de jaguar y
pumas, forradas con pieles de vicuña y alpaca, rematadas con colas de zorros
rojos a manera de flecos, con zarpas de jukumari a manera de hombreras. La
túnica de cuero de taruca y adornos romboidales de metales preciosos. El tocado
de oricalcum y oro, decorado con largos cuernos de taruca y plumas de colores.
EL Visitante
Un día el reapareció, como hace mucho tiempo, bajó de la
montaña, llevaba un traje largo blanco, era barbado y de buena estatura,
delgado y edad indefinida. Marcaba su marcha con un cayado muy largo y plateado,
aunque no era de plata.
Se sentó en una dela sillas del altar, y observo desde su
altura el poblado.
De pronto arribaron los dirigentes y sus familias, solo lo
miraron y se fueron.
Varios jóvenes trajeron agua y alimentos, vestidos y
mantos, joyas y plumas. Dejaron en el altar y se fueron.
Llegó la noche.
El seguía sentado frente a los dones que le ofrecieron y
que no tocó, ni consumió, apenas bebió.
Llegó la noche, de luna clara.
El atrio se fue congestionando de personas, los dirigentes
llegaron y se pusieron de hinojos junto a las cinco sillas.
Se encendieron las teas, e inicio un cantico, suave largo y
solemne, niños, mujeres y varones la entonaban.
De pronto la luz aumentó en intensidad, y el parecía
brillar, se levantó y parecía enorme, su pelo gris brillaba, los canticos se
agudizaron, y todos cayeron al suelo.
El hablo en un lenguaje extraño, con solemnidad y lentitud,
como arrastrado las palabras, como susurrando.
Antes
Hace muchísimo tiempo llegó el, como hoy, con el mismo
vestido y el mismo cayado refulgente.
Encontró a los pobladores semidesnudos cobijados en las
cuevas que rodeaban al hermoso lago, hacía poco que los grandes dioses se
convirtieron en montes, después de sus luchas y peleas poderosas, hacía poco
que la gran montaña quedo descabezada.
Él era el último en visitar a la gente, a su pueblo.
Habitó entre ellos.
Trabajo con ellos. Les dio los rudimentos para cazar,
pescar, para labrar la tierra y domesticar animales y plantas.
Con ellos cultivó
papas, ocas, ollucos, lisas y quinua; de mil formas, colores y sabores.
Con ellos domesticó
a llamas y alpacas, dejando en reserva a vicuñas y huanacos.
Trajo consigo el
blanco maíz y enormes konas para moler los granos.
Enseñó a
aprovechar las noches frías para conservar papas, ocas y ollucos.
Construyó viviendas y almacenes, puertos y espacios para la
convivencia. Trabajó la piedra, la pulió y talló.
De las entrañas de la tierra enseñó a extraer finos metales
oro, plata y cobre y oricalcum.
Y los pueblos alrededor del lago, prosperaron y fueron
felices.
Él se fue.
Despues….
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POSIBLE MAPA DE THUÑWATA
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Después
de investigar, averiguar, inferir y mucho pensar, propongo el presente mapa de
Thuñ Wata, en un tiempo muy pasado, cuando el actual Lago Titicaca, no estaba
conformado como lo conocemos y los dioses aún visitaban la tierra.
El
territorio alrededor del Gran Lago llamado Maxhin Cota, tenía cinco grandes
ciudades:
·
Thuñ Wata, era la más
importante y daba nombre a esta gran comunidad,
·
Al este se encontraban
Thok Wata y Puncani,
·
Al norte Chistani Wata,
·
Al oeste Caranllapi.
Dos
ciudades itinerantes Eu Wata y Kalachuca, comunicaban con el gran océano o Paqh
Qota.
Dos
poblaciones en medio del erial de las tierras altas: Korpullapi y Okallapi.
Y otras
dos que comunicaban con las tierras bajas eran: Samarchojña Y Uyacani, se encontraban a los
pies del enorme y majestuoso Kuru Suni, que eran los cuerpos petrificados y
coronados de nubes, de los dioses.
La Isla
e Jhis Wata, sede del templo principal y de la Escuela de Sabios
La Isla
de Tsiri y otras pequeñas eran almacenes y descansos en las travesías
lacustres.
CIUDADES, POBLADOS, CAMPAMENTOS Y SANTUARIO
Territorios del MAR DE AGUA
|
Nº |
CIUDAD COSTERA |
POBLADO EN TIERRA |
CARACTERISTICAS |
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I |
Thuñ Wata |
|
Sede del poder |
|
II |
Punkani |
|
Puerto de entrada de las ciudades de Korpullapi y
Okallapi |
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III |
Thok
Wata |
Korpullapi |
Metales |
|
|
|
Okallapi |
Piedras |
|
IIII |
Chistani Wata
|
Samar Chojña |
Frutas tropicales. Plumas, pieles. Cañas y
tacuaras. Aves y mamíferos. |
|
Uyacani |
|||
|
V |
Caranllapi |
Eu
Wata |
Dos
ciudades/ campamento itinerante Productos
marinos |
|
|
|
Kala
Chuca |
|
|
VI |
SANTUARIO Jhis Wata |
|
Situado
en una ISLA, en medio del Gran Lago |
Las riveras lacustres hervían de actividad, los puertos de
las grandes ciudades, recibían y despachaban cientos de barcos.
Y asentada elegantemente sobre una colina se encontraba Thuñ Wata, la ciudad del poder, magnífica,
reluciente al sol por las piedras pulidas de sus construcciones, era la más
importante pues a este lugar llegó hace un millón de soles, el peregrino, el
visitante.
Esta ciudad tenía otras dependientes alejadas del lago.
Una era Korpullapi
situada a tres días de camino, que proporciona nobles metales, para el culto y
el ornamento.
Estaba Okallapi,
en medio del altiplano de la cual se traen enormes y finas piedras para las
construcciones.
De la gran ciudad de Chistani
Wata, situada en la margen opuesta de Thuñ Wata, dependen las ciudades
selváticas de Samar Chojña, Uyacani
y otras menores que abastecen de frutos, plantas medicinales, plumas, pieles y
las inapreciables tacuaras, cañas y semillas para construir los instrumentos de
música importantes en las fiestas y rituales.
De la ciudad de Caranllapi,
situada al poniente, dependen los productos marinos, pues influye y controla a dos
ciudades/campamento itinerantes llamados Eu
Wata y Kalachuca que van y
vienen del mar grande.
Más al sur se encontraba Thok Wata, ciudad magnifica, que tiene control sobre la rivera
austral del gran lago.
LA ISLA DE JHIS WATA
Si bien Thuñ Wata, es la sede del poder, la ciudad isleña
de Jhis Wata, es el santuario, al que se peregrina para el ritual de la Noche
Larga, una vez al año.
La ciudad es sobrecogedora, toda de piedra blanca y roja,
pavimentada de piedra negra, sombreada con kiswaras, queñuas y sewencas.
Rodeada de andenes de cultivos de maíz y otros alimentos, en ella habitan los
sabios sacerdotes y sus discípulos, que leen las estrellas y conocen el ciclo
de las aguas y de las lluvias. Saben con exactitud los tiempos de sembrar y cosechar,
de guardar y transformar. Experimentan con tinturas para las telas y preparan
remedios para todos los males que se conocen. Más que un santuario es un gran
laboratorio.
Los discípulos son jóvenes de entre 15 a 20 años, pasan un
año entero en la isla.
En la parte posterior al puerto se encuentra la ciudadela
de las mujeres, en ella trabajan y enseñan las Kokoba Koasi[1], mujeres hábiles y sabias
que instruyen en el tejido, el teñido e hilado de las fibras de camélidos y el
algodón que llega de tierras bajas.
Una gran responsabilidad, es enseñar y practicar la especialidad
del nacimiento, los cuidados de las mujeres que dan a luz, son médicas y su
edad supera los veinte años, este aprendizaje dura también un año, al final el
cual vuelven a sus ciudades y aplican sus conocimientos
Hay fundiciones y hornos para cocer los utensilios,
talleres para trabajar instrumentos y tejer las plumas y curtir los cueros de
animales exóticos traídos de las selvas y tierras bajas. Allí se preparan bebidas
especiales a partir del maíz y otras semillas y flores.
En lo salto de la isla se encuentra el santuario,
construido como una pirámide de siete terrazas, en cuya cúspide se encuentra
una laguna en forma de cruz cuadrada, que siempre tiene agua limpia y sirve
para observar el cielo y conocer el tiempo de las heladas, las lluvias y
preparar las siembras y el ciclo ritual.
La laguna se llena en la estación húmeda, junto a ella hay
grandes depósitos para recoger agua, gran parte de la pirámide es en realidad
un gran depósito de agua, que se distribuye con precisión en la estación seca.
Las nieves estacionales, se guardan como hielo en los depósitos de la pirámide.
La forma de guardar hielo es una labor muy delicada, pues
cada cubículo pétreo se debe cubrir con paja seca, y entre ella se deposita la
nieve congelada, en los días de nieve hay una gran actividad en la pirámide y en
las edificaciones circundantes, pues todos almacenan la nieve congelada de
similar manera, para luego emplearla en el riego y la higiene.
Estas estrategias de conservar hielo, también se debían al
visitante.
La
escuela de navegación
En la isla Jhis Wata, un espacio muy especial para los
pobladores de las ciudades alrededor del mar interior, se encontraba la Escuela
de Navegación, llamada Utsuña Kuyag[2], es decir el lugar donde
los hombres se preparan para navegar sobre las aguas del lago.
Está construida sobre las mismas aguas a modo de palafitos,
pero sobre robustos cimientos de roja piedra, es un conjunto arquitectónico complejo,
las habitaciones o módulos eran individuales en número de cuatro y rodeaban a
una mayor que era como un santuario o un salón de dimensiones respetables.
En los cuatro módulos que la rodean habitaban y se
preparaban los estudiantes, en ellos duermen y trabajaban en la fábrica y
réplica de los aparejos necesarios para las prácticas de navegación.
Todo el conjunto está rodeado de agua, muy conveniente para
el aprendizaje, en realidad los aprendices tienen acceso inmediato a las aguas.
Los responsables de la instrucción son los Yqui Hanigo[3] hombres
de mediana edad, fuertes y expertos en la navegación, grupo numeroso, que por
turnos, que atiende y examina a los aprendices, pues ellos continúan con su
actividad sobre las aguas para transportar personas y productos a las ciudades
y poblados.
La instrucción se realiza sobre las mismas aguas, el
instructor explica manipulando aparejos y elementos sobre la embarcación, desde
ella explica cómo deben anudar, orientar y construir la embarcación.
Hay dos clases de embarcación:
01.- Para navegación de cabotaje, son pequeñas íntegramente
construidas de totora, algunas son individuales, en ellas el navegante monta
sobre la nave cual fuera un tronco y sus piernas ingresaban al agua y facilita
la maniobrabilidad de la pequeña embarcación; con ellas pueden navegar pequeñas
distancias principalmente para recoger totora, khocha yuyus, huevos de huallata,
parina y otras aves y también pescar a muy pequeña escala.
Esta embarcación personal se usa con mucha frecuencia, su construcción
es sencilla, su duración no es prolongada, pero se compensa con la facilidad de
su construcción.
También hay otra, más elaborada, puede transportar hasta
una familia, cuenta con proa y popa terminadas en punta curva hacia arriba, y
una vela que puede ser de un tejido o de la misma totora, así como remos de
madera, sirve para transporte de corta distancia, dependiendo del punto de
partida podía ingresar hasta Jhis Wata.
02.- La otra para navegación a distancia, transporte de
personas y productos. Su construcción es más compleja y exige materiales de las
selvas de tierras bajas.
Estos materiales son principalmente troncas de grandes
árboles.
Esta embarcación tiene una plataforma, formada por varios
troncos sobre la que se erige uno o dos mástiles, en los que se coloca una
enorme pieza de tela muy decorada, de vivos colores con diseños de gran
significado, que puede ser cuadrada o triangular, es el principal medio de
propulsión de la embarcación complementada con largos remos de paletas anchas.
La embarcación es compleja, pues tiene una cabina en la que
descansaba la tripulación y se guardan los productos, cuenta con un ancla de
piedra tallada con caprichosas formas, con tecnología apropiada para ese tipo
de aguas, acondicionada para atracar en playas poco profundas.
Pero lo mejor, es la impresionante forma de navegar que
inventaron con la ayuda del visitante, llamado por ellos QIRI
T’HUYU (trozo de madera para mover o agitar) que consiste en tablones colocados entre los troncos de proa
y popa, al subir y bajar estos
aditamentos, se controla la dirección de la balsa, un sistema tan eficiente que
se puede navegar incluso contra viento, embarcaciones con este sistema son la clave para el transporte en el mar
interior y en consecuencia para el éxito de esta singular cultura lacustre.
Muchos pueblos aprendieron de ellos esta tecnología, algunos a orillas del mar mayor,
es decir el océano, aplicaron con éxito y sus incursiones fueron prolongadas
llegando incluso a perdidas islas en medio de esos mares.
Todos estos conocimientos milenarios y útiles fueron revelados
por el visitante. El en su pretérita y primitiva visita enseño y recomendó su utilización
para avanzar y crear esta increíble civilización.
Ahora
está aquí….
Y después de tantísimos años, siglos y siglos, vuelve a
este prospero reino del lago.
Su llegada sorpresiva, llama la atención de la población, principalmente
de los sacerdotes y dirigentes.
En la celebración pasada del gran ritual anual de la noche
larga, los sacerdotes interpretaban los sentimientos de la deidad, ellos observan
y “leen” la forma de consumirse las ofrendas, el olor, el color es importante
para conocer su conformidad.
Pero desde hace varios años estas lecturas no son
favorables, todos se preguntan cuál la razón del descontento de la divinidad,
revisan las ofrendas, repasan la forma de ofrendar, la hora, el lugar, la orientación
y todos los detalles que son importantes. Pero desde hace siete años, las
ofrendas no son bien recibidas.
Hasta que apareció, hasta que llegó.
Están atónitos, sorprendidos, preocupados y temerosos.
El sacerdote principal llama a los regidores. Estos
presurosos llegan se sientan en el piso en actitud humillada y silenciosos.
Uno de ellos se dirige al visitante.
-
En
qué fallamos…. en que nos equivocamos, todo lo hicimos bien, ofrendas y
sacrificios, el templo principal es magnífico. La gente vive tranquila y feliz…el
lago y los territorios circundantes producen sus mejores frutos.
El solo mira, no responde.
Deciden un encuentro por la noche, a la orilla del lago.
La
reunión a la orilla del lago
El espacio estaba iluminado por la luna, una luna llena,
blanca, brillante, enorme.
El cielo tenía un color azul, azul cobalto, azul oscuro.
La pira ceremonial se elevaba sobre una plataforma de
piedras, con una base de paja seca,
sobre ella, almohadones de yareta y finalmente ramas de tola.
Los sacerdotes se encontraban de pie, con largas vestiduras
de materiales muy finos, en semicírculo, la rivera del lago cerraba el espacio.
Las mujeres se encontraban en otro semicírculo, sentadas
sobre sillas de piedra, cubiertas con mantones de brillantes colores, prendidos
con agujas de oro, plata, nácar y jade. Entonaban un cántico animado pero
solemne y sereno.
Entre la pira ceremonial y los sacerdotes se encontraba un
ara de maciza piedra, sobre ella se encontraba la ofrenda, contenida en vasijas
de cerámica decorada y jarras de oro, plata y oricalcum.
El tiempo avanzaba y la luna llegó al cenit.
El sacerdote principal, envuelto en su alba vestidura,
inicio un cantico, suave primero, que paulatinamente subía el tono y al final
con una voz de orden, pidió al viajero acercarse a su presencia.
El viajero de elevada estatura, vestido de blanco coronado
con una cofia también blanca y cuyas largas barbas canosas mecía el aire del
lago, se presentó, y habló:
- ¿Dime, sacerdote de los dioses
de los montes, de los ríos, lagos y montañas, cual es el motivo, para llamarme
a esta ceremonia?
¿Acaso
no saben que soy mensajero de esos dioses a quienes obedecen?
- Toda mi labor fue, realizar la
voluntad de ellos. ¿Acaso no recuerdan como los encontré hace muchos ciclos
solares?
La concurrencia escuchaba la voz del viajero, que vivió
entre ellos hace mucho tiempo.
- Estás en lo cierto-contestó
- has enseñado a nuestro pueblo,
conocimientos que ni siquiera sabíamos que existían, nos diste la fórmula no
solo para quitar la amargura de nuestro mejor alimento, sino para cultivarla en
determinado tiempo y secar las papas para conservarlas por largo tiempo.
- También a interpretar los signos
de la naturaleza; a manejar el agua, para nuestros sembrados, a producir maíz
de diferentes clases y colores unas para el alimento, otras para preparar
chicha y otra para medicina.
- Estas enseñanzas nos abrieron el
camino para vivir bien y para compartir.
- También nos has guardado de la
furia del fuego interior de las montañas, que varias veces han destruido
nuestras ciudades.
- Pero no era necesaria tu
participación en las decisiones del pueblo, principalmente en la elección de
sus representantes, autoridades, príncipes y chamanes.
El hombre habló:
- Mi estancia entre ustedes, fue
una misión, el enseñarles fue un deber, pero el dejarlos es mi responsabilidad.
No soy juez. No los juzgo. Solo veo lo que hicieron…
- En este tiempo que no me vieron…yo
los vi, avanzaron, progresaron, hasta que llegó el momento de definir quién iba
a mandar y quien iba a responder a las deidades y quien debía enseñar.
- El modo de elegir a esas
personas fue bueno y todos participaron…pero cuando ya fueron bastantes y los
bienes se multiplicaron comenzaron las disputas, pero también lo hicieron bien,
eligieron representantes de los cinco lados, para que no haya peleas.
- A los maestros los eligieron en
razón de sus aptitudes, a los sacerdotes en respuesta a su espiritualidad a su
poder de reflexión y de conocimientos especiales….
- Como verán parece que todo está
bien …hasta hoy. Y está bien.
- Sin embargo, descuidaron a los
ancianos, que permanecen solos y hambrientos, mientras sus hijos prosperan en vuestras
ciudades y aldeas. Confundieron el culto y el ritual, exageraron las ofrendas.
Silencio total, sólo el sonido de las aguas sobre las rocas…solo
el aire…solo eso.
De este silencio pesado, nació un murmullo suave, que iba
subiendo lentamente, hasta convertirse en un sordo rugido…se enfurecieron, pues
ellos casi perfectos no podían soportar semejantes improperios, le gritaron:
- tú mismo has dicho todo lo
hicimos bien….
- los ancianos tienen que morir pues
su ciclo ha concluido…
- los rituales y las ofrendas, son
solo nuestra manera de agradecer a los dioses, somos tan prósperos que podemos
dar de los bienes que producimos…
- ¿Acaso no aplicamos tus
enseñanzas, en el crecimiento de nuestro pueblo?
- ¿Qué vienes a recriminar?
- ¿Nuestra prosperidad?
- ¿Nuestra forma de retribuir a
los dioses?
- ¿Somos acaso injustos, en la
distribución de alimentos?
El visitante replico:
- Vuestras palabras están llenas
de orgullo y soberbia, de autosuficiencia y egoísmo.
- Por lo que dices…parece que todo
los has logrado, tú y tus allegados…tu orgullo y soberbia no te dejan respetar
a los ancianos ni a los dioses.
- Vuestras ofrendas son los
sobrantes de vuestra abundancia, en consecuencia, su valor es escaso.
- El abandono a los ancianos es
producto del orgullo y egoísmo, no eres solidario en consecuencia no puedes ser
justo….
Dio
vuelta y comenzó a caminar….
La rebelión
Los dirigentes lo siguieron y detuvieron.
Increparon, furibundos…
- ¿Cómo
puedes decir lo que dijiste, no ves que alcanzamos paz, tranquilidad y bonanza
en este espacio por los dioses concedido?
- Cómo
puedes juzgarnos de injustos y soberbios? Si compartimos todo lo que poseemos…
- Estamos en contra tuya, no podemos
aceptar tus críticas.
Y mientras los dirigentes increpaban al viajero…la
población paulatinamente iba llegando, casi hacían pie en agua.
Todos alterados e iracundos, comenzaron a elevar sus voces,
la lanzar gritos de descontento, paulatinamente fueron cercando al viajero, lo
zarandeaban y jalaban.
Hasta que apareció el Sacerdote principal, vestido de rica
lana de vicuña y tocado por un penacho de plumas sobre un gorro de oro,
adornado con cuentas y conchas, se puso de frente al viajero, y pronunció
- No puedes juzgar a estas
ciudades, aquí representadas, con palabras lacerantes y falsas, nunca hemos
sido injustos ni soberbios.
- Nunca orgullosos ni egoístas,
increpó un poblador.
- Ni tacaños ni mezquinos, grito
una joven mujer.
Los miles de presentes comenzaron a gritar
- Eres falso…y mentiroso…eres
falso…y mentiroso…
Los gritos subían, paulatinamente parecía un rugido
general, que decía…eres falso y mentiroso.
La noche se iba, comenzaba el amanecer, el cielo se pintaba
de naranja y blanco, las montañas aparecían entre una extraña niebla.
El rugido apagaba la mañana y su melodía de cantos de ave.
El agua tranquila como nuca, espejeaba reflejando la
belleza de la ciudad.
El viajero, continuaba de pie apoyado en su argentífero
cayado.
Con voz calmada, tranquila pero potente como un trueno se
impuso a la multitud, y dijo
- Efectivamente todos ustedes son
como se describen, pero les falta caridad, les falta comprender la intimidad de
los demás, para caminar y apoyar.
- Son como dicen, pero no sienten,
como si no tuvieran alma, están vacíos, aunque llenos de bienes y de oro.
- Su corazón está vacío de
solidaridad y compasión.
Calló.
- Debes pagar por esta ofensa ….
- debes ser castigado por esta
calumnia….
Vocifero el sacerdote.
Los pobladores se acercaron más,
Estaban en media luna alrededor del viajero, eran ellos y
el agua….
Arriba al final de la enojada muchedumbre, una anciana
gritó….
-Paren …… no maltraten, no jalen al viajero
La anciana mujer vestida con sencillez, se fue acercando,
la gente le abría camino, avanzó.
Llegó junto al viajero y beso el pie del cayado. Habló….
- Este eterno hombre llegó a
nosotros hace muchas…muchas …lunas, llegó a nosotros hace muchísimos soles…
- Llegó como ahora sin aviso.
- No estuve, pero si nuestros
antepasados, que aún vivían en la barbarie, el enseñó todo lo que sabemos, de
los cultivos, de la crianza de animales, de la navegación, de la conservación
de alimentos, del bien y del mal.
Los pobladores de la ciudad escucharon silenciosos.
El sol avanzaba, trepaba por el cielo hacia el cenit. El
agua tranquila, el aire tibio y limpio.
De entre ellos surgió un hombre maduro y fuerte, increpó.
-No podemos soportar los insultos y
vejaciones de este viejo…ni tampoco la defensa que de él hace esta mujer…ella
nos cuenta de cosas que pasaron hace milenios…no tenemos la seguridad de que
este sea el mismo hombre…pues en ese caso tendría miles de años…y eso es
imposible….
- Debemos alejarle de nuestro mar, de
nuestras ciudades y continuar viviendo como lo hemos hecho. Acerquen una balsa…suban
al hombre y amárrenlo al mástil y envíenle al agua.
Así lo hicieron.
El viajero atado al mástil, alzó la voz y dijo…
-Hombres
prósperos, ricos y justos…me echan solo por decirles la verdad…que son todo lo
contrario de lo que creen…. son excelentes …pero falta…falta sentir, amar,
juzgar con el corazón…no solo con la boca y las riquezas…
-El único dios que nos alumbra tenga
compasión de su orgullo y soberbia….
La balsa sin ningún impulso avanzó, el agua se encrespaba,
se violentaba, se oscurecía, le acompañaban sirenas, eras varias
Cruzo el lago y termino en el otro borde, los habitantes de
la ribera contemplaban aterrados.
Sin ningún esfuerzo la balsa rompió la rivera e ingreso a
tierra, pero le seguía el agua y avanzó y avanzó con el agua por detrás, y
paulatinamente se formó un río.
En ese viaje, fue encontrando a otros pequeños pueblos
pobres y tristes, la llegada de un río los alegró pues con el llegaron los
peces y las aves, y también plantas desconocidas para ellos.
Este viaje duro mucho tiempo. Las orillas del rio se
poblaron de amables gentes, antes abandonadas por los prósperos habitantes del
lago.
Al final del viaje las aguas se convirtieron en sal, tan
necesaria para los habitantes, el ganado y las plantas.
En este lugar apareció por primera vez una planta con un
maravilloso fruto era la quinua, llamada por ellos chisía mama[4].
El viajero se sentó a la vera del lago de sal y
paulatinamente se convirtió en monte, protector de la quinua, la sal, los
hombres y los animales de la región. El nombre del viajero era Thunupa.
Este monte con corazón de fuego, es Thunupa.
Hoy continua cual vigía en la inmensidad del altiplano por
el norte y la blancura grandiosa del salar por el sur.
FIN
Hugo Trujillo Pinto
Viernes 07 JUN 2019
11:59
[1] Kokoba Koasi, expresión creada, proviene de las palabras Uru Puneño,
kokoba = madre y Koasi= agua. Cerrón- Palomino en “Uro de la Bahía de Puno”
Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima 2002.
[2] Utsuña Kuyag, expresión Uru Puneño, que significa nuestra casa.
Cerrón- Palomino en “Uro de la Bahia de Puno” Pontificia Universidad Católica
del Perú. Lima 2002.
[3]yqui, hanigo, palabra puquina compuesta, puede
significar Señor nuestro, Maestro nuestro o Padre Nuestro. “El puquina como
lengua de Tiahuanaco” Rodolfo Cerrón-Palomino. Pontificia Universidad Católica
del Perú. Lima 1998.
[4] En área del salar de Uyuni en
las poblaciones de San Pedro de Quemes, Tahua, Colcha K, Jirira, Coquesa en los
canticos tradicionales de las comunidades actuales, cuando se hace referencia a
la quinua se la llama CHISIA MAMA.
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